La vida es una larga lección de humildad. James Matthew Barrie (creador de Peter Pan). OMNI TIBI DABO. NON PLUS ULTRA.
viernes, 13 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
Carácter Latino
El
2015 va a ser un año importante dentro de nuestra historia reciente porque la
cantidad de decisiones políticas que acumula es notable, empezando por las
elecciones generales de Grecia que han sido este domingo 25 de Enero. Vamos a
tener que pronunciarnos y definir nuestro futuro irremisiblemente, así que
procuro ir despertando de mi letargo
político para poder formar parte de la fiesta.
Centrándonos
en Catalunya, deberemos discernir entre dos ejes principales que son el eje social
y el eje identitario. A muchos catalanes se les ha vendido que si somos independientes podremos resolver
nuestros problemas económicos pero otros, sin embargo, están exclusivamente
preocupados en llegar a fin de mes con lo que son más receptivos a discursos
como el de “Podemos”.
Por
otro lado, el proceso soberanista ha quedado en manos de adversarios políticos
como son Convergencia – Unió y Esquerra Republicana, y esto representa una
fuente constante de desaguisados políticos, ya que los catalanes, al igual que
los españoles, son un ejemplo de desafección a lo común y anteposición de lo
individual a la hora de ponerse de acuerdo. En este caso, delante de un reto
tan importante como la independencia de Catalunya han sido incapaces de ponerse
de acuerdo, dejando a un lado los intereses particulares y haciendo un frente
común. Artur Mas debería haber tenido en cuenta este carácter desafecto antes
de embarcarse en la travesía actual, y debería haber dimitido cuando en las
elecciones de 2012 perdió escaños en el parlamento catalán. Sólo con una
mayoría absoluta se puede abordar un proceso como la independencia donde es
necesario tomar muchas decisiones en poco tiempo. Mas, por el contrario, está
abocado a los vaivenes del carácter latino, que también florece entre los
catalanes, cada uno tirando en su dirección con una visión partidista muy corta
de miras. Los partidos catalanes son incapaces de aparcar, al menos durante un
tiempo, sus intereses particulares para centrarse en un proyecto común más
importante, y por tanto, creo que no están a la altura del reto que tienen
delante.
Pero
volvamos al carácter latino y a lo que yo englobo dentro de esta forma de ser.
Para mi, el carácter latino está representado por la inexistencia de un código
de valores común al cual adherirse, lo cual provoca una gran desafección por lo
común, por lo público, y en contrapartida, un gran individualismo. La
fragmentación de los puntos de vista debilita cualquier empresa de envergadura
que requiera del consenso general. Así, en el caso de Grecia, el peor resultado
de las elecciones hubiera sido un arco parlamentario fragmentado que hubiera
impedido incluso la formación de un nuevo gobierno. Siempre que se tiene
delante un reto importante, es necesaria una voz única, equivocada o no, para
abordarlo con decisión y no perderse en discusiones. Hay que evitar la mal
entendida pluralidad en forma de muchos pequeños corpúsculos partidistas para
así, poner en vereda al carácter latino y permitir el avance en una dirección
única.
Mucho
me temo que en este 2015 daremos en España toda una sinfonía de pluralidad,
división de planteamientos y esencia variopinta, lo cual acabará por hacer que
nadie nos tome en cuenta y sigamos sin saber si vamos o venimos.
¿Cómo
cambian los latinos a sus regímenes de gobierno? ¿Cómo lo han hecho a lo largo
de la historia? Parece que para congregar la masa crítica necesaria para un
gran cambio político-social es necesario que suceda un hecho dramático que
aglutine, normalmente de forma visceral que es lo opuesto a lo racional, a un
gran número de ciudadanos. Sólo entonces la fuerza de la gravedad es
suficientemente fuerte como para aplanar la efervescencia divergente natural de
los latinos y condensar toda la fuerza en una plataforma o poso capaz de
cambiar las cosas. El mecanismo de la inacción de carácter reaccionario, está
funcionando ahora a las mil maravillas, con un PP en el gobierno que ni
siquiera oye que pasa algo raro en Catalunya. Sentarse a negociar sería emplear
la razón y tratar de convencerse con
razones, cosa que no está en los usos y costumbres de los latinos, así
que, quizá tengamos que esperar unos años más a que se produzca ese hecho
dramático que sacudirá al país con una gran oleada social capaz de cambiar las
cosas.
martes, 23 de diciembre de 2014
Crónicas Invisibles (III). El abuelo Stiff
Siempre
se había sentido orgulloso de su nieto, un rubito de carrillos sonrosados que
apuntaba maneras desde pequeñito, cuando se acurrucaba entre sus piernas para
escuchar las terribles historias de marineros sin escrúpulos que le contaba el
abuelo. Sabía que podía esperar mucho de él, o al menos, así se lo indicaba una
socarrona sonrisa que el infante esbozaba ante el terror y la desesperación que
llegaban a sus tiernos oídos en forma de historias para no dormir.
Condescendiente,
bizquea al otro lado de la ventana, en los instantes previos al sueño nocturno,
en los que su vástago se afana en la siembra de imágenes terroríficas y
desafortunados cruces del destino que un poco más tarde rendirán tremendas
pesadillas al gusto del impúber. La linterna en el sobaco y ese morbo de lo
vetado, que se hace con nocturnidad al abrigo de las sombras que proyecta la
luna, produce si cabe mayor gozo y deleite, a sabiendas de que por la noche las
tapas de las tumbas se encuentran más ligeras que bajo la luz del día.
Si
querido, aprende de los ecos que la desesperación y la oscuridad producen al
retumbar en el más allá. El sufrimiento ajeno es divertido y algún día te haré
saber que los que como tú y como yo así disfrutamos, hemos de pagar el precio
del eterno deambular, descarnados como si fuéramos pastores de las pesadillas
del mundo.
martes, 2 de diciembre de 2014
Crónicas Invisibles (II). Frankenstein – Boris Karloff
Monstruo
mascota, sensibilidad reptiliana a flor de piel. Unes cuatro miembros a una
cabeza humana y ya lo tienes, asombro por la Naturaleza, actitud reverencial,
asombro naif por la percepción sensorial. Sólo una niña es capaz de extraer la
bondad del monstruo, una bondad irracional, inconsciente y por tanto, pura. Quizá
el monstruo hubiera tenido posibilidades de un posible desarrollo social pero sin
embargo, al final al monstruo le falta un tornillo, el que conecta la corteza
prefrontal, así que una niña y una flor son exactamente lo mismo y ya la hemos
liado. La creación del doctor es imperfecta, se olvidó de la empatía pero aun
así, este monstruo de Boris Karloff tiene un no sé qué de entrañable que se
hace querer. Pobre criatura.
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lunes, 1 de diciembre de 2014
Crónicas Invisibles (I). Neuronium: Chromium Echoes: Prelude
Allá,
en los confines del Universo un grupo de almas ascienden en armonía hacia la
plenitud, juntas pero en soledad. Soledad del pasado, del pasado resignado, del
pasado remoto. Pequeñas motas espirituales en suspensión, llevadas sin
resistencia por el vaivén de las olas del tiempo, asustadas por los ecos de una
bandada de gaviotas. Resignada armonía de lo incompleto que sigue su camino
hacia la plenitud, hacía la fusión oceánica del todo. Sólo cruzan sus miradas,
no pueden tocarse, caminan solas, como vinieron al mundo que ahora abandonan.
Nadie desafía su destino, el destino olvidado en un rincón del Universo que
viaja implacable y pausado mientras arrastra las almas ya gastadas hacia la
última morada, hacia la fusión con el SER.
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domingo, 2 de noviembre de 2014
Parapsicología popular
A lo largo de la historia, los
seres humanos hemos ido conquistando poco a poco parcelas de mayor libertad y
respeto hacia nuestros semejantes hasta alcanzar el que consideramos el sistema
más justo a la hora de regir los asuntos sociales, la democracia.
Por otro lado, si nos fijamos
en la clásica fenomenología con la que se suele manifestar el más allá en el
más acá, podremos constatar que los fenómenos se han ido popularizando con el
tiempo hasta alcanzar mayores cotas de democracia, repartiendo fantasmas y
apariciones entre todos los seres humanos con independencia de su clase o
estatus social. De esta manera, el abuelo muerto se puede aparecer tanto al
príncipe, como al marqués o al plebeyo, sea para ayudar a los vivos o porque tenga algún desasosiego
que no le permita el eterno descanso.
Por tanto, este comportamiento
constatado da validez a la sentencia que dice que todos somos iguales ante la
muerte, que la muerte es el gran rasero que nos quita los galones y nos hace
ingresar en nuestra nueva “vida” con una mano delante y la otra detrás. Así,
resulta que la Parca es la encargada de bajarles los humos a los ricos y
poderosos y entregarles una dosis de dignidad a los muertos pobres, al más puro
estilo Robin Hood. O sea que, la Parca se rebela contra la desigualdad y no
hace nunca ascos por tener más o menos dinero o poder.
De esta manera, a finales del
siglo XX se produjo el advenimiento de la parapsicología de clase media, en la
que ya no se movían vetustos muebles, ni caían cuadros del tatarabuelo con
pesados marcos de bronce, o se balanceaban lámparas de lágrimas sobre
espaciosos salones de baile. Lo de nuestros días es más liviano, básicamente
porque el mobiliario domestico se ha aligerado sobremanera, el plástico ha
invadido nuestros hogares y la limitación de espacio no hace aconsejable el uso
de objetos densos. Sin embargo, este adelgazamiento de la materia no ha sido
óbice para que deje de bailar al son de las fuerzas sobrenaturales. Ahora, son
los cuadros con marcos del chino y los muebles del Ikea los que se agitan al
compás de espíritus descontentos y entidades de diversa calaña y condición.
Ante esta situación, siempre me
ha resultado curioso el hecho de que toda la fenomenología poltergeist pudiera
ser contenida entre las cuatro paredes de papel de un humilde piso en un barrio
obrero, pongamos por ejemplo Vallecas. Queda ya muy lejos la eterna imagen de
la casa encantada, con su silueta recortada por el atardecer sobre la colina y
un pasado luctuoso a sus espaldas como garante del desasosiego que allí se
percibe. Incluso, el actual apiñamiento en el que gusta vivir al ser humano
moderno hace temer que los entes, poco acostumbrados a barreras físicas, puedan
errar su destino y darle la murga al vecino de al lado que se encontraba en paz
con los asuntos no terrenales. Así que, las comunidades de vecinos han de hacer
frente a ruidosos inquilinos de pisos hipotecados que, mayormente por las
noches, se dedican a redecorar con vehemencia el viejo papel floreado de las
paredes, a maltratar las ajadas puertas huecas de los 70, a quemar los retratos
que lucen en la alacena al lado de las figuritas del último roscón de Reyes y a
poner en movimiento todo tipo de objetos como la paletilla de jamón que cruza
el espacio aéreo de la cocina, el vaso de Duralex que se estampa contra la
pared o el jarrón con flores de papel que descansaba plácidamente sobre el
taquillón del recibidor.
Los investigadores recaban con ahínco
que pudo pasar en el número 27 de la calle Topete para justificar los fenómenos
observados en el 3º derecha pero el grado de masificación del terreno urbano es
tal, que se hace muy difícil delimitar los contornos físicos de la tragedia que
parece aflorar en el desafortunado piso. Así es la parapsicología popular,
revestida de cotidiana humildad y quizá por eso más temible. Las fuerzas del
más allá no hacen distingos y quizá su comunidad esté a punto de convertirse en
el siguiente poltergeist urbano.
Etiquetas:
decoración,
democracia,
fantasma
martes, 9 de septiembre de 2014
El sueño de los corderos
Haciendo una clasificación
simplista de las personas, podemos decir que siempre ha habido de dos tipos,
los lobos y los corderos. Es tan intuitivo que no necesito explicar los rasgos
diferenciales de estas dos clases de individuos, así que daré por
sobreentendido que todo el mundo sabe cómo se comportan los lobos y cómo se
comportan los corderos en la vida, en la familia y especialmente en un entorno
laboral.
Curiosamente, a pesar de que
las dos especies han coexistido a lo largo de la historia, y de hecho se
autodefinen mutuamente, es decir, la una existe por la otra y viceversa, hay
épocas de lobos y épocas de corderos que se alternan sin solución de
continuidad.
Por definición los lobos
siempre atemorizan y controlan a los corderos pero hay matices. En época de
lobos, los perfiles competitivos, egocéntricos, individualistas y aduladores
están de moda, son lo más, lo que se lleva. Los corderos no tienen más opción
que obedecer si no quieren ser devorados por los altivos lobos. En
contraposición, en época de corderos, la solidaridad, el trabajo en equipo, el
compañerismo, la ayuda desinteresada y dejar que los hechos hablen de cómo son
las personas es lo que se lleva, lo que está bien visto. Así que los lobos no
saben cómo pasar desapercibidos escondiéndose debajo de su disfraz de blanca
lana.
Lo sucesivos reinados se
encadenan necesariamente, como la noche y el día, o como el ying y el yang. Las
guerras suelen oler a lobo mientras que los periodos de paz constructiva huelen
a mullida lana.
¿Sabéis a qué me huele ahora el
ambiente? Sí, lo habéis adivinado. Huele a carnívoro que echa para atrás. La
negra pata empezó a asomar por el umbral de la puerta con el inicio de la
crisis, en el ya lejano 2008. Desde entonces, la jauría se ha ido arremolinando
a la puerta de casa poniendo a los corderos cada vez más nerviosos. Los piadosos
lobos que habitaban entre los corderos, se han
quitado ya el disfraz y han empezado
a anunciar que esta forma de ver la vida es la correcta, que ya lo
decían ellos. Y los corderos han empezado a desilusionarse, a sentir que no
entienden nada, que no todo es el trabajo abnegado que siempre es reconocido.
Los corderos sienten que su era ha pasado, que es momento de ponerse a cubierto
si no quieren ser despedazados por la jauría. Antes lo daban todo por la causa,
el 120% y el reconocimiento de sus jefes les valía como fuente de motivación.
Ahora, sus jefes les dicen que han de adaptarse a los nuevos tiempos, que no sólo
hay que valer sino figurar y los corderos consideran que un 100% de rendimiento
es lo justo para no levantar sospechas.
Si bien es verdad que los
corderos añoran aquellos tiempos ingenuos, en los que todos caminaban por la
misma senda si querían ser algo, la senda del esfuerzo. Los pobres corderos no
saben vivir de otra forma, les falta picardía por definición, no tienen
remedio.
Por suerte o por desgracia, a
los corderos sólo les queda despertar a bofetadas de su antiguo sueño y, si lo
desean, seguir soñando despiertos.
¿Tú qué eres, lobo o cordero?
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