La vida es una larga lección de humildad. James Matthew Barrie (creador de Peter Pan). OMNI TIBI DABO. NON PLUS ULTRA.
martes, 2 de diciembre de 2014
Crónicas Invisibles (II). Frankenstein – Boris Karloff
viernes, 12 de octubre de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
WIRED SKY
sábado, 18 de febrero de 2012
Supervitaminarse
No manejo datos objetivos al respecto pero intuyo que la humanidad siempre ha tenido a su alcance sustancias químicas exógenas que le han permitido tratar diversos males y afecciones. Este hecho sanatorio ha generado una relación muy especial entre los humanos y determinados productos químicos, que han sido considerados en muchas ocasiones algo propio de los dioses. De ahí, que en la antigüedad eran los chamanes quienes atesoraban el saber farmacológico y las sustancias químicas se encontraban en el Olimpo de los remedios milagrosos.
Una vez superada esta fase mítica, la química también ha sido usada para quitar la vida y hubo toda una tradición de envenenadores, que sabían poner las obedientes moléculas a su servicio, y que alcanzaron su máxima expresión durante el Imperio Romano y la posterior Edad Media.
Con el advenimiento de la farmacología moderna, que en España yo situaría después de la segunda guerra mundial, las sustancias químicas entraron con todos los honores dentro del campo de los avances benefactores de la humanidad.
Me da la impresión de que a medida que se consolidaba una clase media en España, crecía simultáneamente la sensación de que las medicinas pueden curar prácticamente todas las enfermedades y alargar la esperanza de vida hasta límites insospechados. De esta forma, con el paso del tiempo, la ciencia proveerá el remedio farmacológico para todo, es decir, que en la mente del ciudadano común anida la idea de que una vez reducido el cuerpo humano a un mecanismo biológico desvelado, el curso de las enfermedades, que entonces se llamarán procesos biológicos anómalos, podrá ser intervenido con esas entidades químicas xenobióticas que llamamos fármacos.
Yo mismo he sido producto de aquella generación de madres confiadas que acumulaban en casa botiquines con una solución para casi todo: diarreas, quemados, golpes, constipados y hasta gripes eran curados en casa, casi sin la necesidad de ir al médico, me refiero cuando todavía había barra libre de antibióticos.


De mi niñez recuerdo unos cuantos medicamentos que siempre circulaban por casa como el Lacteol o el Agua del Carmen, un lingotazo de 55 grados de alcohol que siempre sacaba mi abuela para combatir los sobresaltos que te da la vida, o el ungüento de Cañizares, con aquella literatura del prodigio que decía: “Los granos, panadizos, pañales, tumores, golondrinos, fístulas, llagas, úlceras, caries de los huesos, abcesos escrofulosos, etc, etc… Son curados en brevísimo tiempo con este remedio privilegiado”.

La literatura farmacológica de aquella época denotaba esa confianza ciega en los remedios de la ciencia y su lectura, hoy en día, arranca irremediablemente una sonrisa. Qué sirvan como ejemplo unos cuantos prospectos que muestro a continuación.
Nada mejor que un buen chute de Thorazina para calmar la mala leche de los abuelos, así dan menos guerra que el ficus benjamina del comedor.








Ahora, bien entrados en el siglo XXI, aquel niño que ante el más mínimo malestar físico acudía a su madre, convertida en chamán doméstico, en busca del remedio más oportuno, ya no cree en la fantasía alopática. Si bien es verdad que las medicinas alivian una considerable cantidad de sufrimiento, hay que considerarlas como algo propio de los hombres, no de los dioses.
Me despidiré como decía Super Ratón al acabar sus capítulos “hasta el próximo programa amiguitos y no olviden supervitaminarse y mineralizarse”.
lunes, 30 de enero de 2012
Palomita de la Paz
domingo, 18 de diciembre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
Teclados
La imaginación es como un teclado en blanco, las teclas las pones tú y la realidad escribe tus fantasías.
jueves, 26 de mayo de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Rueda de reconocimiento

domingo, 16 de enero de 2011
domingo, 31 de octubre de 2010
ESTÉTICA NACIONAL
El folklore catalán atribuye un origen enormemente romántico a
Alrededor de
Se me antojó que el sentimiento catalán ha sido ya tan interiorizado, tan asimilado que la bandera de las 4 barras forma parte ya del paisaje, del mobiliario, del aire que respiramos, del arco iris, de las carpas de los circos, de las pajitas de plástico, de las velas de cumpleaños, de las zebras del zoo, de la pasta de dientes, de la estética dominante…
Aquella muestra de popularización institucional me pareció digna del mismísimo Andy Warhol, una obra maestra del “Pop Art” con la capacidad de extender un símbolo hasta el infinito mediante su repetición funcional.
Delante de aquellos edificios, me sentí como si viviéramos protegidos por el escudo del mismísimo Guifré, a salvo de las ingerentes flechas extranjeras procedentes de las fuerzas de la globalización que acechan el castillo con el propósito de aniquilar la diferencia.
Enzarzado en estas reflexiones, me encaminé hacia la estación de los FF.CC. y pedí a Dios que a los fabricantes de toldos no se les ocurra combinar el amarillo y el rojo, so pena de excesiva vanalización del más alto símbolo catalán.
Foto tomada en el barrio de Les Torres cerca de la estación de los Ferrocarriles de la Generalitat de Rubí.
sábado, 10 de abril de 2010
LIBERTAD
Te pido perdón,
tan sólo por nombrarte,
tan sólo por atrapar tu imagen,
tan sólo por someterte a mi mirada.
Tú que vives con arrojo y valentía,
tú que reivindicas la anomalía,
tú que destilas la esencia de la imperfección.
Instalada lejos de la uniformidad,
decoras el mundo a tu gusto,
dispones caprichosamente los átomos de tu cuerpo,
troquelas el Universo a tu antojo.
Imaginas un futuro previsible
a pesar de que tu origen fue distinto.
Por eso el mensaje cristaliza en ti
mientras los demás sólo sirven como lecho
para tan pesada carga.
Eres una fractura
por donde escapar hacia otros mundos.
Eres la puerta de la creatividad
por donde el genio viene y va.
Das el contrapunto disonante
a la melodía homogénea.
Te quitas el uniforme
en este ejercito fecular.
Pobres inadaptados,
rechazados por el sistema.
Se miran desorganizados,
buscando la luz que tú desprendes.

domingo, 21 de febrero de 2010
Confesiones de un pobre diablo

Envidio vuestro libre deambular,
envidio el azul de vuestro cielo,
envidio la frescura de vuestro aire,
porque yo no puedo ser libre.
Envidio vuestra ingenua valentía,
envidio la inmensidad de vuestro mar,
envidio el sabor de vuestra agua,
porque yo no puedo ser libre.
Envidio la trivialidad de vuestros actos,
envidio la hierba que pisáis,
envidio la tierra que os alimenta,
porque yo no puedo ser libre.
Vosotros que respiráis, bebéis y camináis,
vosotros que desconocéis el fuego inmenso,
vosotros a los que sólo veo como tenues sombras,
vosotros algún día seréis míos.
No os dais cuenta cuán cerca está el fuego del Averno,
no os dais cuenta de que yo acaricio vuestros pies,
no os dais cuenta de que vuestras sombras ya son mías,
no os dais cuenta de que algún día seréis míos.
Cuando llegue el juicio último, allí estaré yo,
cuando el fuego os atraiga hacia si, allí estaré yo,
cuando vuestras caras se dibujen en el vidrio, allí estaré yo,
cuando llegue ese día seréis míos.
(Fotografía: Tomada en el Palau de la Música Catalana el 31 de Enero de 2010)

















