lunes, 22 de junio de 2015

Señora de Monstruo (III)

Para terminar esta serie en la que he analizado el papel de la mujer en las películas de monstruos, me faltaba revisar aquellas cintas en las que ellas son “el monstruo”. Está claro que la aparente fragilidad de la mujer las hace más proclives a asumir el papel de víctima propiciatoria pero aún así hay ejemplos en los que el mundo se rinde ante la ferocidad de estos monstruos femeninos. En cierto sentido, se pueden considerar películas feministas que reivindican el dominio de lo femenino, a veces, desdibujado por la propia condición monstruosa pero en realidad son bastante machistas porque en casi todas la condición de monstruo viene dada como consecuencia de los vicios y superficialidades que la sociedad achaca a las mujeres, como por ejemplo, el excesivo cuidado de su imagen.
La lista no es exahustiva y a continuación muestro algunos ejemplos:

“Queen of Outer Space (1958)”
Se trata de una película con un alto contenido feminista. En ella se eligió Venus como el símbolo de la mujer para convertirlo en un planeta habitado exclusivamente por mujeres y regido de forma tiránica por una mujer resentida. La llegada de los hombres desde la Tierra desafía la dictadura venusiana.



“The She Creature (1956)”
En esta película de terror se narra la historia de una mujer reencarnada en una especie de monstruo marino con forma humanoide. La voluntad de la criatura es controlada por un hipnotizador con la idea de cometer crímenes. El argumento suena complicado, sobre todo cuando el concepto de “avatar” no estaba tan inserto en la sociedad como ahora.



“The Astounding She-Monster (1957)”
En este caso, se trata de una película de extraterrestres de bajo presupuesto en la que el alien tiene forma de bella señorita. Parece ser que sólo quiere ayuda pero es peor que Atíla porque por donde pisa no crece la hierba debido a su alta radioactividad. La cosa acaba mal como era de esperar.



“Attack of the 50 Foot Woman (1958)”
En esta cinta se presenta a la mujer como un ser emocionalmente inestable y débil ante la tentación del vicio. Es por esta tendencia al alcoholismo y su estado de ánimo depresivo que Nancy Archer (Allison Hayes) acaba manifestando su problemático estado mental cuando cae víctima de un encuentro inesperado con alienígenas. Debido a este inoportuno encuentro, Nacy adquiere la capacidad de crecer de forma desmesurada y lo demás ya se puede intuir viendo el cartel de la peli. Esta película de feminista no tiene nada, sino más bien de todo lo contrario.


Existe una película hermana, al menos en el título, en la que es un hombre quien crece de forma desaforada. La causa es en esta ocasión el otro gran terror de los años 50, la energía nuclear y las bombas atómicas. La película se titula “The Amazing Colossal Man”

Por supuesto, ellas también pueden ser malas bichas y la siguiente propuesta es un buen ejemplo de monstruo insecto. En este caso, aplica totalmente lo de que esta mujer tiene cintura de avispa y posiblemente la misma mala leche que los temidos himenópteros.

“The wasp woman (1959)”
De nuevo otro ejemplo de película que achaca la metamorfosis de la mujer en monstruo a sus naturales vicios y debilidades mentales. En esa ocasión, la culpa la tiene la superficialidad y las excesivas ansias de la dueña de una empresa de cosméticos que empieza a experimentar con la jalea real para rejuvenecer y acaba hecha un abejorro.




jueves, 14 de mayo de 2015

Soneto

Todos tenemos en mente una serie de cosas que hay que hacer en este mundo durante la vida para sentirnos mínimamente realizados. Seguro que yo comparto muchas con la gran mayoría de la gente, pero en mi caso, no quiero dejar escapar la ocasión de escribir un SONETO. ¡Qué mejor ocasión que la primavera!


La Primavera
Fue por aquella gota desprendida
del ápice de tu hoja al sol naciente,
que vi tu despertar adolescente
en tu esencia prismática embebida.

El creciente murmullo de la vida,
el gorjeo de las aguas de aquel fluente,
el zumbido del tábano ferviente
calaron mi razón adormecida.

Supe así de la vida su misterio,
el verde me enseñó a nacer de nuevo
y hallé porvenir hasta en cementerio.

Mi intención no consiste en ser longevo,
consagro a reinventarme todo imperio
y vuelvo en Primavera a ser efebo.

Zonas de Exclusión


Si consideramos la sociedad como un modelo compartimental podemos hacer miles de clasificaciones atendiendo a diversos criterios. Yo en este caso, voy a fijarme en los grupos de exclusión, es decir, defino un gran compartimento central que engloba al grueso de la sociedad y una serie de grupos marginales que, por distintas razones, están aislados, no pertenecen al grupo de los comunes.
En cierto sentido, las personas pertenecientes a estos grupos marginales tienen restringida su libertad bajo una serie de condicionantes que los obligan a permanecer aislados, sin posibilidad de mezcla o intercambios con el común de los mortales.
Me interesan especialmente aquellas situaciones marginales “temporales”, porque en ellas, las personas conocen ambos lados, saben que es vivir arropados por la masa y por el contrario, que es caminar en solitario, sintiéndose señalados, identificados por el simple hecho de encontrarse en esa situación.
En la mayoría de los casos deseas volver cuanto antes al gran océano social de la masa y pasar a ser, de nuevo, uno más del montón. Y, sin embargo, no te das cuenta de la maravillosa nueva perspectiva que te da el haber salido de la corriente principal. Esto permite romper con todas las asunciones y códigos sociales establecidos y recorrer caminos que jamás antes se hubieran soñado. Cuando uno vuelve a reintegrarse ya no es el mismo, se le han abierto los ojos un poquito más y sabe que hay otras maneras de hacer las cosas y otras escalas de valores.
Citaré algunos ejemplos de bolsas de exclusión, de bolsas marginales: la cárcel (internado), el manicomio, un convento, un hospital, la mili, etc… Seguro que a vosotros ya se os han ocurrido unos cuantos más.
Hablaré de mi última suspensión como ciudadano común, mi última exploración extra social, en definitiva, mi paso por el hospital.
En el hospital, la marca que te distingue y te identifica con tu grupo marginal es la enfermedad. O sea, es el propio cuerpo el que te arrastra al dique seco, recordándote sin contemplaciones quien es el que manda en tu vida y preparándote para un verdadero baño de humildad.
En el hospital, la línea entre la vida y la muerte se vuelve más difusa. Cada cuerpo realiza su propio camino en el magma de la metamorfosis enfermedad-curación buscando su propia epifanía.
La sensación de violación profunda de nuestra biología es tan grande, que nos sentimos a merced del castigo divino que nos corresponda por tal osadía. Sentimos que no teníamos derecho para alterar lo que la madre Naturaleza a dispuesto y que el hombre moderno, en un alarde de extraordinaria soberbia, lucha por modular o cambiar el curso de lo natural. Sabes que estás tocando algo prohibido y la ansiedad y el miedo que esto te ocasiona, te hace pedir con la boca muy chica que no se te tenga en cuenta el atrevimiento.
Cada nuevo síntoma, cada nuevo vericueto supone una alteración le la línea entre la curación y la enfermedad. La frontera se ha movido, tienes que buscarla de nuevo e intentar saltarla.
En este estado, miras por la ventana y sientes que no perteneces al paisaje exterior, sientes como si te hubieras exiliado a una especie de limbo en el que tu destino está por decidir, y será aquí, en este hospital, donde se decidirá la puerta por donde abandonarás esta estancia fronteriza.
Si todo va bien, es maravilloso cuando te devuelven tu estatus de “normalillo” y vuelves a sentir la cálida sensación del abrigo social y del anonimato. Lo que sucede en el hospital, se queda en el hospital, llegando a cotas de intimidad increíbles con las enfermeras/os que no son permitidas con el común de los mortales.
A la salida, te arrancas las pulserita con el número de tu historia clínica y vuelves a tu historia vital, personal. Todas las actividades cotidianas adquieren un valor extraordinario y el gozo de volver a vivir te colma totalmente. Las alegrías y las penas, el agotamiento y el placer, las colas en la carretera y los paseos por el campo, todo, todo eso que hacen los del montón adquiere un cariz especial que te hace vivir con una irrefrenable sensación de gratitud.

¡Viva la vida ordinaria porque en realidad es EXTRAORDINARIA!

jueves, 23 de abril de 2015

No entres dócilmente en esa noche quieta



Y si fuera posible enfrentar a los genios de cualquier época en una especie de combate dialéctico que nos permitiera extraer el refinado destilado de tales mixturas. Si tales genios fueran de épocas muy distintas, el más moderno ganaría por regla general, ya que el conocimiento humano se extiende con el tiempo. No sería un combate justo, supongo.
Por eso será el poeta y dramaturgo galés Dylan Thomas (1914-1953), quien contestará a su derrotista coetáneo Sandburg, que dos entradas de este blog más abajo reflexionaba sobre lo intranscendente de la vida. Dylan Thomas acepta que la vida tiene un fin pero se niega a vivir con la cabeza gacha y sin dar la batalla hasta el final. No aceptes dócilmente tu final, rabia hasta la muerte.


Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

—————————

No entres dócilmente en esa noche quieta.
La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.

Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa,
porque sus palabras no ensartaron relámpagos
no entran dócilmente en esa noche quieta.

Los buenos, que tras la última quietud lloran por ese brillo
con sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera
y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino
no entran dócilmente en esa noche quieta.

Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante
cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo
maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
Rabia, rabia contra la agonía de la luz.


Chris Nolan ha incorporado el espíritu de este poema en su última película “Interstellar

sábado, 18 de abril de 2015

Señora de Monstruo (II)

Pasando a la categoría de la mujer como víctima, tenemos innumerables ejemplos. Dada la amplitud de esta categoría podríamos dividirla en diferentes subcategorías en función del monstruo agresor.

Películas de monstruos marinos y criaturas acuáticas:

“Monster from the Ocean Floor (1954)”
El mar, como mundo desconocido, es perfecto para ocultar monstruos. Siempre ha hecho volar la imaginación de los literatos que, basándose en los escabrosos relatos de los marineros, han diseñado todo un catálogo de monstruos de agua dulce y salada.
En este caso, me quedo con la mirada saltona, obsesiva y casi lasciva del cefalópodo que casi llora de placer pensando en el dulce bocado femenino que se retuerce entre sus ventosas.
Me vienen a la mente los mitos del “Leviatán” o el calamar gigante más conocido como “kraken”.


“Tentacles (1977)”
Más moderna pero en la misma línea podemos encontrar la película de John Huston producida en el año 1977, “Tentacles”


“La criatura del lago negro (1954)”
Por supuesto, no hay que olvidar los lagos, especialmente aquellos de aguas profundas y oscuras que no dejan ni tan siquiera adivinar el fondo. ¿A qué clase de monstruos darán cobijo? Por el momento, Nessy se alza como merecido heraldo de esta categoría pero hay otros que no le van a la zaga, como por ejemplo, “La criatura del lago negro” también de 1954.


En este cartel, esta especie de sireno anfibio está tan hipnotizado por la pechera de su víctima que parece que bizquea.



“Attack of the Crab Monsters (1957)”
En 1957 apareció una romántica producción que nos conecta con la actualidad a través de los mutantes personajes que habitan Fondo de Bikini. Desde que Estados Unidos la tomara con el atolón Bikini, perteneciente a la República de las Islas Marshall, donde se probaron más de 20 bombas de hidrógeno y atómicas entre 1946 y 1958, no pueden con el remordimiento. Así, esta película nos muestra a los ancestros del Señor Cangrejo en un estado poco civilizado y muy alejado del urbanita espíritu del actual regente del “Crustáceo Crujiente”. Más tarde aparecerían Bob Esponja, Patricio y Calamardo, todos ellos producto de los altos niveles de radiación que todavía contaminan la paradisiaca isla.



Películas de robots malvados:

Otra de las grandes subcategorías es la constituida por los robots descontrolados. Representan el miedo del ser humano a la evolución de la inteligencia artificial y a que algún día los robots sean capaces de autogestionarse tomando el control de la situación.

“Tobor the Great (1954)”
En “Tobor el Grande”, no se calentaron mucho la cabeza con el nombre como queda patente al leer el nombre al revés. Hay que entender que en 1954 la inteligencia artificial estaba en mantillas. Por otro lado, a pesar del cartel, en esta peli el robot es bueno y la chica que lleva entre sus brazos no es su víctima sino su protegida.



“Robby, the Robot (1956)”
“Robby, el Robot” no parece tampoco un gran salto evolutivo en el campo de la inteligencia artificial. Robertito es un robot simpático al estilo muñeco Michelin pero que sabe lo que se trae entre manos. Como en el caso anterior, el cartel engaña y Robby no es en realidad malo sino que más bien es un robot protector.


“Robot Monster (1953)”
El siguiente ejemplo pone de manifiesto un cierto recelo hacia lo que pudiera haber en la Luna a tan solo unos años vista de su conquista por el hombre. Es realmente un puré loco pero al mismo tiempo delicioso, donde se mezcla robots asesinos que quieren invadir la Tierra, dinosaurios, terremotos, “el Rayo de la Muerte” y antibióticos que proporcionan inmunidad ante este rayo.
Pero al final, el amor es la fuerza más poderosa y acaba imponiendo su supremacía y Ro-Man cae irremisiblemente en los brazos de Carla.



Películas de extraterrestres:

“The Day the Earth Stood Still (1951)”
Esta película estadounidense de 1951 que en España se tituló “Ultimátum a la Tierra” está encuadrada en el contexto de la guerra fría y lejos de su apariencia amenazadora, presenta un mensaje pacifista. Durante los años de la guerra fría, Hollywood se encargó de mostrar como la amenaza roja (comunista) llegaba a la Tierra en forma de marcianos, selenitas o cualquier otro habitante del sistema solar dotado de la suficiente capacidad tecnológica y militar como para acabar con el estilo de vida estadounidense. En esta cinta, por el contrario, se realiza una llamada de atención a los habitantes de la Tierra con el fin de parar la alocada carrera belicista por el bien del cosmos. En 1952 fue galardonada con el premio Globo de Oro a la mejor película promotora del entendimiento internacional.



En los años cercanos a la llegada del hombre a la Luna, se desató el terror extraterrestre. Sabedores del gran paso que la humanidad estaba a punto de dar hacia el espacio extraterrestre, las producciones de alienígenas invasores supieron cultivar ese miedo a lo desconocido, hacia la nueva frontera que estábamos a punto de atravesar. Por supuesto, el número de películas con esta temática fue enorme pero yo me centraré especialmente en aquellas en las que la mujer juega un destacado papel como víctima, al menos como reclamo gráfico en los carteles de las películas. Tenemos varios ejemplos:

“Invasion of the saucer-men (1957)”


“Invaders from Mars (1953)”


“The Terrornauts (1967)”
Parece que en este caso, la civilización extraterrestre se encuentra un poco anticuada y siguen con el tema del sacrificio de vírgenes (¿del planeta Tierra?) para contentar a los dioses.


“Satan’s Satellites (1958)”
En este caso, se trata de una película basada en una cinta anterior de 1952 llamada “Zombies of the Stratosphere”. En ella se narran las aventuras de Commando Cody (o Larry Martin) una especie de héroe intergaláctico que pretende salvar la Tierra del ataque marciano con bombas de hidrógeno de por medio.


“Fire maidens from outer space (1956)”
En esta producción podemos ver como la imaginación de los guionistas de los años 50-60 no tenía límites y se las ingeniaron para crear una especie de comuna hippie formada por 17 mujeres llamadas “doncellas de fuego (fire maidens)” y un solo hombre llamado Parsus que parece ser el padre de todas ellas. Para acabar de completar el círculo vicioso, faltaba la amenaza que es una especie de monstruo delgaducho y negro llamado “el hombre con la cabeza de bestia” que aparece representado en el cartel y por supuesto unos cuantos astronautas salvadores provenientes de la Tierra. Todo este refrito en la 13ª luna de Júpiter.


“Planet of the Vampires (1965)”
Esta producción italo-española de 1965 es una película de culto y se puede considerar la semilla de películas míticas como “Alien (1979)”. El argumento es realmente original explorando el concepto de planeta encantado. Dos grandes naves de reconocimiento, el Argos y el Galliott reciben una señal de SOS procedente del planeta Aura. Deciden explorarlo y nada más acercarse a él, empiezan a sufrir los efectos de su atmósfera (aura) maligna entrando las tripulaciones en una especie de paroxismo autoaniquilador.
La mujer no aparece aquí explícitamente como víctima pero no he podido resistir la tentación de hacer una pequeña reseña a esta otra vuelta de tuerca del mito de la posesión infernal.



Películas de insectos:

Otra gran categoría de películas en las que la mujer juega un claro papel de víctima serian aquellas que presentan los insectos como amenaza. Podríamos pensar que hasta los insectos prefieren comerse a las mujeres por ser un bocado más delicado. A continuación mostraré unos cuantos ejemplos muy explícitos.

“The Bees (1978)”
Como se nota que nos acercábamos a la época del destape.



“The beginning of the end (1957)”
En esta película aparece ya el mensaje de que jugar con la naturaleza es peligroso. Los científicos hacen crecer vegetales hasta tamaños gigantescos aplicándoles radiación pero estos vegetales son comidos por langostas que pasan a tener un tamaño descomunal como el que se muestra en el cartel. Las señoritas, estilo Marylin, con trajes de noche cortos son, como no, sus bocados favoritos.



“The monster that challenged the world (1957)”
En este caso se trata de un molusco prehistórico gigante que aparece en el mar de Salton California como consecuencia de un terremoto.



“Monster Spider (1955)”
Desde la prehistoria, el hombre a tenido miedo a las arañas. Se trata de un miedo reptiliano quizá basado en el hecho de que ni siquiera los árboles donde los hombres se refugiaban de las grandes bestias servían de refugio contra las arañas. En este caso, nuestra amiga tarántula tiene pinta de animalito bonachón y su víctima parece dedicarnos una postura de trapecista satisfecha entre los quelíceros de su agresora.



“The Spider (1958)”



Películas de seres bestialoides:

Otro de los miedos arcaicos del hombre es el miedo a su propia naturaleza salvaje, al animal que todos llevamos dentro. Este tipo de miedo fue explorado por películas tan curiosas como las que muestro a continuación:

“The Neanderthal Man (1953)”


“The Curse of the Werewolf (1961)”
Como ejemplo de película de hombres lobo


Películas de esqueletos:

Por último, solo mencionar que la mujer como víctima frágil e indefensa tiene un tirón infinito y parece que hasta las leyendas de los “cráneos que gritan” se aprovechan del poder de esa iconografía.

“House on Haunted Hill (1999)”



“The Screaming Skull (1958)”
Atentos al mensaje en la parte superior del cartel.




miércoles, 15 de abril de 2015

Señora de Monstruo (I)

En este post me gustaría hablar del papel de la mujer dentro del género de las películas de terror y más en concreto en aquellas que hay monstruo encerrado. Para ello, me voy a apoyar en la cartelería correspondiente ya que considero que los carteles de las películas resumen a las mil maravillas el espíritu que intenta transmitir la cinta.
Básicamente podemos distinguir 3 papeles principales, siendo el de víctima indefensa el más habitual.
Así, la mujer puede aparecer como novia o señora de monstruo mostrándose como una criatura un poco más refinada que su partenaire masculino pero igual de despiadada. El ejemplo clásico sería “La novia de Frankenstein”, película de 1935 en la que ella no se muestra especialmente receptiva con su tortolito enamorado.


“La novia de Frankenstein (1935)”



No se sabe muy bien como el galán Karloff lo consiguió al final pero en 1958, el nieto del Dr. Victor Frankenstein se ocupó de perpetuar la estirpe y construyó y reanimó a la hija de Frankestein.

“La hija de Frankenstein (1958)”



Incluso puede llegar a darse una cierta relación amorosa entre los monstruos de distinto sexo, lo cual nos haría pensar que la procreación de monstruitos ha estado más de una vez en la torcida imaginación de los guionistas. Al final, todo el mundo entiende que todo bicho viviente o… muerto (¿debería decir muriente?) tiene derecho a formar una familia y educar a sus hijos en el ambiente más propicio a su condición, que en el caso de los monstruos será necesariamente marginal. El ejemplo más claro de vida familiar monstruosa sería el encarnado por la “Familia Addams” que reúne en una sola familia el top 5 de los mitos monstruosos. 


El caso del conde Drácula había de ser distinto. Él, un refinado galán, muy discreto y caballeroso, se merecía todo un harem. Así, seguro que no se quedará sin propagar su estirpe y Dios (o el demonio…) le bendecirá con algún vástago que no se hará mucho de rogar. En este cartel de 1960, lo vemos orgulloso mostrando a su familia numerosa.

“Las novias de Drácula (1960)”



Aquí os presento a su hermosa descendencia en esta película de 1936.



Y por supuesto no podía faltar el varón como podemos ver en esta película estadounidense de 1943.

No me gustaría olvidar una verdadera relación amorosa como la protagonizada por King Kong y la bella señorita Ann Darrow. Los humanos no entienden que la llama del amor ha prendido en el interior del gran primate que incluso se deja matar por ella. El gran dios Kong cae por culpa de unas faldas mostrando que el amor es la fuerza más poderosa de la naturaleza (1933).

“King Kong (1933)”


Otro ejemplo de amor más allá de la muerte es el protagonizado por el Dr. Bill Cortner que no acepta la pérdida de su novia Jan Compton. Esta muere decapitada en un accidente automovilístico y el buen doctor decide recoger la cabeza y mantenerla viva en una bandeja llena de líquido, lo que nos indica con claridad donde se encuentra la esencia de la persona. Por supuesto, esto sólo es una solución temporal y pronto el doctor Cortner pasa a la fase dos, que consiste en dotar a su amada de un nuevo cuerpo. Cortner decide cometer asesinatos para obtener un cuerpo al cual adjuntar la cabeza de su prometida en contra de la voluntad de ella que sólo desea morir en paz. Finalmente, la benevolencia de la cabeza se impone a las ínfulas creadoras del doctor permitiendo que la muerte cobre su tributo.

“The brain that wouldn’t die (1962)”