jueves, 21 de abril de 2011

Rueda de reconocimiento


1.
1. Caucásico
2.
2. Africano
3.
3. Hispano
4.
4. Africano
5.
5. Extraterrestre
6.
6. Hispano
7.
7. Africano
8.
8. Africano
9.
9. Caucásico

miércoles, 13 de abril de 2011

¡Qué vienen los extraterrestres!


Se trata de una secuencia de pulsos parecida al código Morse que aunque todavía no ha sido descifrada, denota su origen inteligente. Esta señal ha sido captada por todos los radioteslescopios involucrados en el proyecto SETI proveniente de la estrella Gliese 581 que se encuentra situada a unos 20 años luz de la Tierra en la constelación de Libra. La decodificación de esta señal se ha convertido en un asunto de importancia capital con el fin de saber que nos quieren decir. La intensidad de la señal ha sido tan alta, que ha podido ser captada incluso por radioaficionados de todo el mundo, impidiendo a las autoridades el control de la gran noticia: ¡por fin tenemos evidencias de que no estamos solos!

Era evidente que si el Universo había sido capaz de interpretarse a si mismo mediante la creación de un determinado ensamblaje molecular llamado ser humano, este fenómeno podía y debía haberse producido un número indeterminado de veces en entornos parecidos, donde el equilibrio de las fuerzas de la materia fuera proclive a tales organizaciones.

Bien, y ahora que sabemos positivamente que no estamos solos, qué hacemos. Les preguntamos si vienen en son de paz, si ellos también sufren o han sufrido crisis económicas, qué fuente de energía usan, si también se matan entre ellos, si tienen jornadas laborales de 8 horas, si van a comprar al Carrefour o al Mercadona, si sus políticos son corruptos o más aún, si tienen políticos.

Pensándolo un poco fríamente, los átomos de carbono, hidrogeno, oxígeno o nitrógeno deben ser igual aquí que en Libra por lo que no deberíamos esperar seres muy diferentes a nosotros. Quizá en diferente estado de evolución, no hay que olvidar que son ellos los que nos han contactado a nosotros, pero a fin de cuentas seres inteligentes que han tenido a bien explicitar su existencia.

Lo que me preocupa es la raíz de la motivación de tal comportamiento. ¿Es plausible pensar que una civilización inteligente ha cruzado medio Universo para hacerse amiga de los seres inteligentes que habitan la Tierra sólo por curiosidad? A los diez minutos descubrirían que somos unos amigos cargados de problemas, es como ese amigo que siempre te cuenta sus penurias con el fin de recibir consuelo, es decir, como amigos somos bastante pesados. Entonces, si no vienen como amigos es que viene a robarnos lo poco que tenemos, algo que nosotros tenemos y ellos no. Pero esto no casa, es como si esta civilización tan avanzada tuviera que ir al rastro para conseguir alguna pieza desgastada por el uso. O sea, que no alcanzo a comprender los motivos de tan magna empresa.

Y qué haríamos nosotros con ellos. Para resolver esta pregunta me propongo ayudarme de un experimento modelo. Se coge un esquimal por encima del paralelo 80º de latitud Norte y se sitúa en Times Square, o qué narices, en las Ramblas de Barcelona, y se estudia la evolución del sistema a partir de este tiempo cero. En los primeros diez minutos florecería una bonita y sana curiosidad mutua entre el esquimal y la turba de transeúntes que pueblan tan animadas calles. Pasados estos diez minutos afloraría la necesidad de respuestas, no vale “en las Ramblas hay un esquimal simplemente porque sí”, sino que enseguida nos preguntaríamos qué hace un esquimal aquí; el esquimal también podría preguntarse que hace allí o qué hace tanta gente pasando por allí. Los más avezados empezarían a echarle monedas pensando que se trataba de una nueva estatua humana, a lo que la autoridad respondería inmediatamente pidiéndole el carné de estatua expedido por el Ayuntamiento. Ante la indiferencia del esquimal, sería desalojado de allí teniendo que caminar un poco hacia Colom. Descartado el móvil económico, la pregunta se alza más arriba que nunca, ¿qué hace este esquimal aquí? A partir de este punto del experimento, empezaría otro tipo de interacción, digamos de tanteo. Unos dirían, - hombre, la botas que lleva no están mal y la pelliza debe abrigar un montón. Los carteristas empezarían a rastrear la presencia de bolsillos y mirar con ojos de deseo el zurrón de piel de foca. El esquimal por su lado, no quitaría ojo al gofre con chorreras de chocolate de la australiana de la camiseta de rayas y al familiar olor a tabaco de pipa del cincuentón con la poblada perilla. Asimismo, el esquimal vería como, casi por movimiento browniano, aumenta el roce, el fregoteo, es lo que llamaríamos la etapa de contacto físico. A los pocos instantes, el esquimal se encontraría desposeído del zurrón y del sobrero, arrebatado este último por un niñato, hijo de papá, que se ha entrometido en el experimento sin autorización. Continuaría el tanteo de fuerzas, el cual tendría un punto de inflexión al asomar el mango de machete desollador de focas que el esquimal llevaba al cinto. En este momento entrarían en acción los trileros que con una hábil maniobra desarmarían al esquimal mientras este hacía juicios sobre la gente tan simpática que había en aquel lugar. Dos horas después de haber comenzado el experimento, el esquimal se encontraría al pie de la estatua de Colom completamente desplumado y compartiendo una litrona con un borracho. En este punto damos el experimento por concluido habiendo llegado invariablemente a la alienación cultural por parte de la civilización dominante.

Con las conclusiones del experimento sobre la mesa, me parece que el contacto con una civilización extraterrestre no traería nada bueno para ninguna de las dos vertientes.

martes, 29 de marzo de 2011

Homo Habilis


El adjetivo que da nombre a esta especie del genero homo hace referencia a su capacidad para manejar utensilios, herramientas. Es decir, este antecesor de la raza humana era ya, hace 1,5 millones de años, suficientemente inteligente como para poner a su servicio los materiales que encontraba en su entorno. Dicho de otra manera, era capaz de proyectarse, de extrapolarse en pos de la consecución de un determinado reto añadiendo a su estructura física aquello que le faltaba, como podía ser un filo, un mazo, un palo…

A medida que fue transcurriendo el tiempo desde aquel Pleistoceno hasta nuestros días, el número de instrumentos o utensilios que ha acompañado la evolución humana ha ido creciendo, permitiéndonos hacer cada vez cosas más sofisticadas, más alejadas del potencial físico humano. De hecho parece haberse establecido una simbiosis entre estos dos parámetros, evolución-herramientas, es decir, vamos evolucionando de manera que aumenta nuestra precisión psicomotriz, lo cual nos permite manejar mejor las máquinas pero al mismo tiempo se atrofian aquellas funciones que ahora hacen las máquinas y antaño hacíamos nosotros. De esta manera, parece que el camino de nuestra evolución está fuertemente delimitado por lo que nosotros mismos vamos creando, es decir, nuestra evolución se retroalimenta constantemente y en la actualidad, casi todos somos capaces de imaginarnos un futuro en el que nuestro soporte físico será enteramente sustituido por las máquinas. ¿No sería esta la herramienta total?, una mente actuando sobre un poderoso soporte físico capaz de hacer todo lo que los cuerpos físicos pueden hacer en un entorno material.

De momento, el hombre de hoy en día se parece más al Inspector Gadget que a la máquina total. Yo mismo, nunca salgo de casa sin mi móvil, que cada vez tiene más funciones: me despierta por las mañanas, me permite estar absolutamente localizable por los demás, me permite estar absolutamente localizado mediante el GPS, puedo escuchar música, me permite hacer de reportero gráfico, me organiza la vida, me permite aceptar el borrador de Hacienda, etc… Tampoco olvido mi manojo de llaves que va creciendo con el tiempo, en el que están las llaves del coche, de casa, del buzón, del parking, de la taquilla del trabajo, del candado de la bici…. miles de llaves que abren miles de puertas de un sofisticado mundo lleno de barreras y proteccionismo espacial. Asimismo, no hay que dejarse las gafas de sol en casa que luego la vista se resiente cuando vamos conduciendo, eso sí, debes combinarlas con las de vista porque cada día estamos más cegatos, y si el día está bonito, o ha nevado, o pasa algo extraordinario, lo mejor es llevarse la cámara para estar preparados y hacer unas buenas fotos. Si vas a pasear con tus hijos, no olvides la cámara de video, que así, luego podrás tener un bonito recuerdo de aquel día en los columpios que en realidad no disfrutaste porque eras espectador detrás de la cámara. Otro de los elementos imprescindibles es llevarse una gorra que además de ir a la moda, te permite protegerte del dañino sol, qué luego por la tarde duele la cabeza. Otro de los elementos que ya se ha fusionado con mi muñeca es el reloj que me permite seguir cultivando mi obsesión por aprovechar bien el tiempo, qué la vida son cuatro días. Si sales con tus hijos a pasear es muy importante que se lo pasen bien, así que no debes olvidar el cubito y la pala, el monopatín, la pelota, su muñeco preferido, el paquete de pañuelos por si tienen mocos, algo para entretener el hambre, una botellita de agua mineral, sus gorras. Y que pasa si te aburres en los columpios, entonces hay que llevar el diario o una revista, o en su defecto un ebook con 3000 libros en la memoria para que no nos falte lectura, qué también hay que pensar en el ocio de uno. Según lo que vayas a hacer fuera de casa debes considerar llevar otros utensilios como una navaja, un bastón para ayudarte a caminar, una mochila que puede contener o no un portátil, y hasta la nintendo para un caso de emergencia, como por ejemplo que los niños te dejen comerte tranquilamente tu entrecot en el restaurante del domingo.

Ahora bien, lo que es absolutamente imprescindible, que no se te puede olvidar bajo ningún concepto, es la cartera, o billetera, o tarjetera. Esa que toda la vida se ha llevado en el bolsillo de atrás del pantalón y que ahora no se lleva, no porque te la roben sino porque no cabe y además se deforman las tarjetas. Al igual que el manojo de llaves, la cartera del hombre actual también va creciendo. El dinero en metálico disminuye pero aumenta la documentación. Quien podría salir de casa sin su DNI, su cartilla de la SS, su tarjeta del seguro médico privado, la tarjeta del gimnasio, la de la biblioteca, la de la máquina del café, la de los puntos, la de crédito, la de débito, la del otro banco por si no encuentras cajeros, la del Corte Inglés, la del ToysRus y por supuesto, el carné de conducir, que la multa es segura. Además nuestra cartera, que protegemos con nuestra vida si hace falta, también hace las funciones de almacén o archivo pues allí guardamos todos los tickets de todas las compras que vamos haciendo hasta que se borra la tinta, por si los bienes de consumo adquiridos se estropean o no quedan bien delante del espejo. Si aún te queda sitio, puedes llevar una fotografía de tu familia y un calendario de cartulina de los de toda la vida, y qué se quite la blackberry. Respecto al bolso de las mujeres, eso es otra galaxia con miles de estrellas que no me atrevo ni a mirar con telescopio.

¿Está el homo habilis a punto de llegar al paroxismo? Yo creo que sí, y por eso le estamos pidiendo a la evolución que dé otro salto cualitativo e integre todos estos utensilios en una estructura biomecánica que ya no sería de nosotros, sino que seriamos nosotros.

domingo, 13 de marzo de 2011

Antropología basura


Cuando dentro de miles de años “alguien” estudie la civilización que ocupó el planeta Tierra en el periodo alrededor del segundo milenio D.C., qué creéis que encontrará como elemento definitorio y más representativo de aquellos habitantes terrestres. Será algo que perdurará a lo largo del tiempo, que debido a su ingente cantidad se erigirá como la huella más importante dejada por los humanos en el planeta Tierra. Algo, que no es otra cosa, más que la BASURA.

La arqueología del futuro tendrá mucho que ver con los procesos que actualmente llevamos a cabo en los vertederos y plantas de reciclado de basura, atendiendo al producto principal, por su cantidad, producido por la civilización actual. Quizá los arqueólogos del futuro se verán obligados a cambiar el nombre de su especialidad por arqueobasureros o simplemente por basureros.

Pero el fenómeno de transformación de materias naturales en material sintético desechable y tóxico, es decir basura, es tan significativo y se produce a una escala de tal magnitud, que no sólo será estudiado por antropólogos y arqueólogos sino también por los geólogos del mañana. Sí, queridos conciudadanos, ya somos capaces de crear nuevos continentes, territorios ignotos todavía por descubrir. Si Colón partiera ahora de España en dirección al Nuevo Mundo, posiblemente estaríamos llamando América a una enorme isla basura que flota en el Atlántico entre las Islas Bermudas y las Azores. Ha sido bautizada con el romántico nombre de North Atlantic Garbage Patch y se están enviando expediciones de hombres tan bravos y temerarios como los que acompañaban a Colón para intentar cartografiar este nuevo territorio robado al mar.

Lo curioso, es que ya en el año 1997, el regatista Charles J. Moore, al que deberíamos conceder el título de “Gran Descubridor”, descubrió otro nuevo continente de 2 veces el tamaño del estado de Texas, al grito de ¡Basura! Este nuevo continente fue bautizado con el nombre de Great Pacific Garbage Patch y si sigue creciendo a buen ritmo, quizá algún día nos permitirá ir caminando desde California hasta Japón, lo cual seguro tendrá un efecto muy beneficioso sobre el aumento de las relaciones comerciales entre ambos países.

Sobre lo que no estoy tan seguro es de quien reclamará la soberanía sobre estos nuevos territorios. Quizá así puedan convertirse en republicas independientes desde el principio, sin tener que sufrir las penurias del colonialismo. Y cómo llamaríamos a sus habitantes, ¿basureros, basuranos, basuroles… traperos? Si son listos, seguro que montarían grandes plantas de reprocesado y nos volverían a vender lo que hemos tirado a la basura, lo cual bien mirado les concedería el título de comunidad ecológica. Volviendo a la antropología, en esta sociedad se eliminaría el desagradable hábito de salir a tirar la basura y coger frío por la noche, la basura se dejaría simplemente donde es generada para mayor gloria de la emergente nación. De hecho se eliminaría el concepto de “residuo”, no tiene sentido en un lugar así. Serían también los mayores productores de metano, como fuente inagotable de energía, por lo que supongo que al final acabaríamos cobrándoles por la basura que tiramos. A nivel cultural, se crearía un inmenso collage cultural que aglutinaría todas las culturas del planeta pero en su versión subproducto marginal, es decir, serian gentes que vivirían permanentemente en la vanguardia artística, por lo que también serían grandes exportadores de arte.

En cuanto a su estatus económico, creo que sería un claro ejemplo de paraíso fiscal, ya que no serían necesarios los impuestos: cuanto más deteriorado y asqueroso estuviera todo, mejor. Su moneda, el Tapón de PVC, siempre estaría sometida a una fuerte devaluación respecto al dólar, el euro o el yuan para favorecer las exportaciones. Aunque el país sería aconfensional todos reconocerían como patrón a Diógenes. Su Servicio de Inteligencia sabotearía las instalaciones de energías renovables y nuevos materiales no derivados del petróleo.

Quizá serían los ancestros de los arqueobasureros que he mencionado al principio, es decir, la estirpe humana superviviente.

Podéis ver a Charles J. Moore presentando su descubrimiento aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=en4XzfR0FE8

lunes, 14 de febrero de 2011

Virus inteligente.


Al releer un antiguo post de mi sabio y querido amigo Carles Puig que él tituló como “La Red”, y en línea con la actual revolución que devuelve el poder al pueblo gracias a su libre gestación en el espacio más libre que existe sobre el planeta, y que no es otro que Internet, ha saltado en mi la chispa de la inquietud.

Carles es una de esas personas que parecen ir un cuarto de hora por delante del resto de los mortales y ya en este post de hace 5 años, anticipaba con bastante tino la ola de alzamientos populares que recorre el Magreb (o cualquier otro territorio oprimido del planeta).

La Red está representando en la actualidad lo que antaño fueron otras revoluciones en el manejo de la información, como el advenimiento de la imprenta, o la entrada de la televisión en todos y cada uno de nuestros hogares. Estos mecanismos de transmisión del saber permitieron, en principio, acercarnos a la igualdad y eliminar las castas porque el saber es poder. Sin embargo, con el tiempo han caído pasto de la manipulación de los poderosos, que finalmente han acabado por descubrir el mecanismo del juguetito para ponerlo a su servicio.

Así las cosas, los mass media se han convertido el las armas de propaganda más poderosas ideadas por el ser humano, encargadas del aborregamiento y adoctrinamiento de millones de dóciles y acomodadas mentes. Por el momento, parece que Internet es el último reducto de libertad, que se ha erigido como el nuevo mecanismo social que devuelve el poder al pueblo. De esto ya se ha dado cuenta hasta el más tonto de los gobiernos y los servicios de inteligencia echan humo en pos de descubrir el mecanismo de este nuevo juguetito que permite al pobre, al marginado y al subyugado organizarse para luchar.

Es por esta regla de tres, que me he encontrado extrapolando el desdichado y denostado presente de la televisión sobre nuestra flamante forma de comunicación que es Internet. No es mi intención dar pistas sobre como los gobiernos podrían controlar lo que ahora nos parece incontrolable, y de hecho, no creo que vaya a descubrir nada nuevo en lo que no hayan pensado ya. Preferiría seguir recreándome en el dulce momento romántico que nos está proporcionando la revolución electrónica pero por desgracia se me ha ocurrido un modo de controlarla.

Se trata de pensar en como manejar una ingente cantidad de datos, algo inabarcable para la mente humana. Qué fácil es retirar la edición de un diario de los quioscos o emitir un programa televisivo que se ve hasta en los frentes de guerra más lejanos, pero ¿cómo podemos controlar millones y millones de mensajes cruzando el globo en cuestión de minutos? Es evidente que no podemos, pero quizá sí podría hacerlo un ejercito de millones de soldados embebido en el sistema. Tiene bastante que ver con el desarrollo de la inteligencia artificial puesto que se requiere intrínsecamente la compresión del contenido, la compresión racional de la información. Quizá no estamos todavía en ese punto pero un programa informático si que puede reconocer palabras e intuir el contenido del mensaje en base a ellas. De hecho, un motor de búsqueda como Google reconoce muy bien las palabras de cualquier idioma.

Así que, ¿sería tan descabellado pensar en la existencia de ciertos programitas informáticos, que inoculados en el sistema, se propagaran de forma viral y reconocieran patrones de palabras extremadamente peligrosas como: “libertad”, “pan”, “petróleo”, “huelga”, “amor”, “medicinas”, “tirano”, “oro”, “soborno”, “ilusiones”, “fe”, “educación”, “altruismo”, etc..? Estos programitas que yo he bautizado como “virus inteligentes” podrían hacer varias cosas una vez detectado un contenido potencialmente peligroso: podrían reportar el origen del mensaje, podrían destruir el mensaje o podrían modificar el mensaje, se me ocurre a bote pronto. O sea, que estos pequeños espías que no comen, ni se quejan, parasitarían el sistema pervirtiéndolo, envenenándolo y haciendo que el hombre continúe su búsqueda de la última frontera de la libertad.

domingo, 16 de enero de 2011

Crianza del 2009.


¡Espero que sea una buena cosecha!

jueves, 6 de enero de 2011

Escapando de la Nochevieja.


Como ya viene siendo costumbre en mi, el sarpullido navideño acaba en forma de paroxismo febril que alcanza su máximo apogeo durante la Nochevieja, en la que me da por imaginar el mundo como un tiovivo, que da vueltas y vueltas en esta especie de feria astronómica, hasta que se nos acaben las fichas, claro.

Unas horas antes de la medianoche del 31, es cuando empiezo a delirar y a elucubrar con distancias, rotaciones, traslaciones y velocidades. Este año me dio por intentar escapar a cualquier precio de la salva de uvas. Empecé a pensar en medios de locomoción, helicópteros, aviones supersónicos y cohetes espaciales, que viajaran hacia el vagón de cola, en sentido antirotatorio, aferrado al 2010.

Pongamos como regla de juego primordial que no olvido que todos esos medios de transporte se encuentran dentro del sistema referencial terrestre y que tengo claro que no corren más cuando se desplazan en contra de la rotación de la tierra o van más lentos en el otro sentido. Sin embargo, tengo la teoría de que nos podemos resistir bastante al cambio de año. Ahí va la hipótesis: salimos de Oslo a las 23:59 h, es decir, NO HAY UVAS TODAVÍA, con un Airbus comercial que mantenga una velocidad de crucero de aproximadamente 840 km/h. Esta velocidad nos permitirá alcanzar el siguiente meridiano alrededor de las 23:59 h ya que a la latitud de 60ºN, en la que se encuentra Oslo, la separación entre meridianos es de 838 km. Así, mientras tengamos combustible, podremos escapar de la mala uva durante unas 12 horas aproximadamente. Será cuando crucemos el meridiano 180º, que básicamente es el meridiano de Greenwich visto por detrás, cuando la Línea Internacional de Cambio de Fecha actuará como juez implacable sentenciándonos a la entrada forzosa en el 2011, previo pago de una multa consistente en 12 uvas.